Caos y refugio para las utopías | Arte en Asturias

Caos y refugio para las utopías

enero 14, 2012 Sin comentarios »
Caos y refugio para las utopías

(A.A.R.)

Inquieto, nostálgico y amigo de la investigación, Jaime Rodríguez lleva años alternando el trabajo personal y la organización de proyectos colectivos. Sus últimas pinturas, vídeos y ‘performances’ siguen aspostando por las hibridaciones

Un estudio nómada entre Avilés y La Felguera, con el ordenador como compañero inseparable, es el refugio de este inquieto artista asturiano que lleva quince años buscando sus metas creativas en distintos formatos, con múltiples facetas, y con suerte dispar. Sus líricas pinturas, de lujos depurados, nos mostraron a principios de siglo su mirada honesta, libre de ideas preconcebidas, que persigue la máxima expresión con el mínimo de elementos. Desde entonces ha incorporado las nuevas tecnologías apostando por las hibridaciones para estudiar e investigar casi todo, dentro y fuera del circuito regional. Vivir del arte es otra cosa;en ello estamos.

En los últimos años Jaime Rodríguez (Oviedo, 1968) viene alternando sus exposiciones personales con la coordinación de proyectos colectivos. Su obra personal se ha presentado recientemente en Viña del Mar (Chile), París, Málaga y varias salas asturianas, conjugando las propuestas pictóricas y audiovisuales con las ‘performances’ . Entre sus últimos trabajos como comisario destaca ‘In extenso’, en el CMAE de Avilés, ‘Homenaje a Wolff Wostell’ (CMI de La Calzada, Gijón) o la exposición ‘Sine die’ que ocupa estos días la galería Lola Orato, en Oviedo. Desde 2009 es programador de exposiciones en la galería Texu.

A Jaime le gusta plantear utopías dialécticas, mediante la alternancia de disciplinas. Y lo hace en su estudio, en plena soledad, o cuando propone a otros compañeros sus experiencias colectivas . Esa prospección, con el análisis y la puesta en juego sobre el terreno, conjuga su planteamiento onírico, con permanentes vinculaciones con las vanguardias experimentales. «El carácter transdisciplinar hace que cualquier obra tenga un sentido más coherente e interesante, y éste siempre nace del acuerdo en una colectividad con diversas formaciones pero con inquietudes comunes. En pocas ocasiones el interés individual da buenos resultados», dice. Últimamente pasa temporadas en Cataluña para terminar un máster en Análisis y Gestión de Arte Actual de la Universidad de Barcelona. Su trabajo-proyecto final se titula ‘Activa’ y trata de codificar la fusión entre la composición musical experimental y el videoarte. «El fenómeno de la creatividad se caracteriza por tener unos límites muy difusos y sirve de buen ejemplo para esa diversidad», dice. «El medio digital y las nuevas tecnologías están marcando sus parámetros y están reivindicando su puesto en la contemporaneidad. Algo que, por derecho, le pertenece».

Esa apropiación del espacio, retomando a veces ideales derivados del ‘body art’, y las videoinstalaciones son sus pasiones recientes, con permiso de la pintura y el ‘collage’, que no ha abandonado. Sus trabajos ligan concepto y expresión sin abandonar cierta dosis de nostalgias. Así, sus vídeos se nutren de juegos de color, proyecciones que generan sensaciones postpictóricas, e imágenes virtuales. Con ritmos contemporáneos, y frecuentes colaboraciones con músicos cercanos, sus secuencias fílmicas lanzan frecuentes guiños a la naturaleza, donde el paisaje suele mantener una importante pero delicada presencia. La incorporación de la palabra es otro de sus intereses, planteando denuncias sociales y asumiendo el reto a través de trabajos en series. «Independientemente del medio que escoja siempre he trabajado con entera libertad y a pesar de algunos inconvenientes lógicos, siempre existe algún espacio interesante en el que se acaban por exponer».

Sus proyectos comisariados abogan por la sintonía colectiva, armonizando la semántica o la reiteración, que fueron claves de la exposición ‘In extenso’, el año pasado. Un febril homenaje a Peter Roerh, el fallecido joven alemán que planteó la repetición de imágenes como ‘leitmotiv’ de sus ‘collages’, montajes de sonido, objetos, películas y juegos diversos. El propio Jaime Rodríguez defiende esa idea de la reiteración como praxis, aprovechando temas recurrentes para superar la imposibilidad de comunicarse con el entorno. Le interesa todo. «Los códigos visuales, textuales, táctiles o sonoros no nos deben ser ajenos», subraya. Ese maremágnum de inquietudes se advierte en su ‘caótica’ página web (www.kaosart.org) que actualiza y controla diariamente y es, sin duda, una parte fundamental en su quehacer.

Jaime Rodríguez es poco optimista con la situación cultural de Asturias: «Resulta penoso el mal endémico que arrastran los localismos engreídos, que sólo consiguen desvirtuar nuestra imagen. Me parece vergonzoso que un espacio geográfico como el nuestro, donde la calidad cultural y artística supera con creces el de otras regiones, sufra esa ignominia, por culpa de malas gestiones».

Lo tiene claro. Hacia esa vía dirige sus críticas más ácidas. «Lo que pasa es que el elitismo actual parece prescindir del público y el carácter hipócrita de ciertos artistas, críticos y galeristas ha logrado crear un código que nadie parece entender. El emporio de la divinidad artística y cultural sólo es comprensible por unos pocos». Ni siquiera se fía de la existencia de la manida crisis. «Somos unos títeres en manos de un sistema mediático que pretende confundir a la mayoría de la población utilizando el miedo como herramienta directa de ataque, con recortes presupuestarios y amenazas de que la situación es insostenible. Algo que siempre ha funcionado bastante bien a quienes tienen la sartén por el mango. Pero cuidado, a veces, esta situación cambia».

La educación es, para Jaime Rodríguez, la clave del futuro. «Enseñar es fundamental. El arte es una forma de expresión única, irrepetible, que refleja como fuente primordial del momento que nos ha tocado vivir. El problema es que el artista ya no ‘representa’ sino que ‘presenta’, y este planteamiento requiere otra manera de ver y entender el arte. Un lenguaje con unas características concretas debe ser comprendido por el público y el sistema educativo». Asume la utopía, una vez más, como su guía y su meta, recordando a su amigo Nel Amaro, que falleció recientemente. «O ser utópico o no ser nada, nos solía decir. Fue uno de los mejores y más prolíficos artistas de Asturias, un referente imprescindible en mi proceso creativo».


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