Cinco años de LABoral | Arte en Asturias

Cinco años de LABoral

abril 4, 2012 Sin comentarios »

En el ámbito cultural un lustro es un periodo prudente para juzgar si las cosas van (o no) por buen camino. Durante estos años, Laboral ha pasado por varias etapas, con sus luces y sus sombras, sus logros y sus despistes, tratando de patentar su singular posicion en el circuito contemporáneo. Y en ello estamos.

La transparencia económica es el mejor síntoma de este cumpleaños. Laboral ha sido, en este sentido, ejemplar. Sus proyectos, más o menos erráticos o costosos, nunca han resultado oscurantistas, como en otros espacios. Y sus cuentas siempre han estado claras. Por eso, el actual Gobierno del Principado mantiene su confianza en el proyecto. Por eso y porque, además, el director de Acción Cultural de la Consejería de Cultura, Francisco Crabiffosse, conoce los entresijos del centro desde sus inicios. No en vano, fue el comisario de una de sus primeras exposiciones, ‘Extensiones-Anclajes’, dedicada al arte asturiano.

La precipitación inaugural fue, en marzo de 2007, uno de los lastres del centro. Laboral tardó en alcanzar cierta coherencia programática, pese a la capacidad de trabajo demostrada en todo momento por Rosina Gómez-Baeza y su equipo. Las presiones derivaron un año después en un precipitado comisario-jefe (Erich Berger) hasta que por fin, a mediados de 2009, llegó Benjamin Weil, que desde la dimisión de la directora-fundadora en septiembre 2011 es el único director de actividades, con el apoyo clave de Lucía García en la gerencia y de Ana Botella como responsable de exposiones y publicaciones.

En los primeros tres años de Laboral la complejidad primaba sobre el diálogo con un público huérfano de conexiones más resolutivas. Hubo interesantes proyectos (‘Feedback’, ‘Banquete_nodos y redes’…) que incluso traspasaron fronteras, pero se abusó de los excesos decorativos y documentales. Desde 2010 el diálogo con los espectadores y profesionales cercanos mejora notablemente, alternando las exposiciones emblemáticas (‘Pasajes’, ‘Universo Video’…) y la insistencia en fomentar la producción y la formación. En su posicionamiento hacia el buen camino, Laboral debe articular más lo global y lo local, compartiendo iniciativas y mejorando las líneas abiertas en esos frentes.

Hay una carencia que solemos exigir al centro y tiene difícil solución. Laboral no es (ni su filosofía lo pretende) el buque insignia para cubrir todas las necesidades del arte contemporáneo en Asturias. Hay generaciones, tendencias y soportes imprescindibles, que siguen desatendidos. Pero esa es (por desgracia) otra historia.


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