Constelación musical | Arte en Asturias

Constelación musical

noviembre 11, 2014 Sin comentarios »
Constelación musical

:: á. a. rodríguez

Figura fundamental en el grupo de artistas que protagonizaron los ‘años pintados’ y las nuevas vías expresivas de la pintura española hace cuarenta años, José Manuel Broto (Zaragoza, 1949) siempre ha mantenido una especial coherencia en su carrera, siempre evolutiva, nunca estancada. Son casi cinco décadas de trabajo en las que el artista aragonés ha ido variando su discurso sin perder la esencia, compartiendo estímulos colectivos y defendiéndose igualmente bien en pinturas, grabados o ‘collages’ que hoy, en plena madurez, le mantienen activo y entusiasta. Su actual exposición en Gijón, con la galería Gema Llamazares, patenta su instinto vital y sus cualidades experimentales que, afortunadamente, permanecen.

No es la primera vez que Broto expone en la ciudad, ya lo hizo en otras ocasiones, con las galerías Durero y Cornión, en la segunda mitad de los años noventa. Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995, su trabajo ha contado siempre con el apoyo de crítica y público, triunfando en España con grandes galerías nacionales como Miguel Marcos (Barcelona) o Soledad Lorenzo (Madrid), y exponiendo en museos nacionales e internacionales. Su obra siempre remite a los ritmos musicales, bajo esa elementalidad casi cósmica que atesoran sus piezas, ese diálogo con las olas o el viento que recuerda las notas de Debussy y los horizontes poéticos de su singular iconografía y su vasto repertorio de recursos plásticos. Ahora, en Gema Llamazares, presenta dos series, con grandes lienzos en la primera planta de la sala y papeles en medio formato en la planta baja, atmósferas acuosas y subyugantes sobre los que incorpora papeles pegados para desplegar su inquieto juego iconográfico, ese lirismo ‘brotiano’ que mantiene su fantasía intacta. El crítico Rubén Suárez, en el catálogo de la muestra, destaca esa capacidad del pintor para mantener la libertad vibrante y el territorio consistente en todas sus composiciones. Así, Broto revela imágenes que desvelan un riguroso orden donde el autor siempre parece retornar al origen de las cosas. Esa frontera de lo abstracto y lo figurativo donde se diseñan ‘Mapas’ (título de esta exposición), o constelaciones, o cráteres, o cavernas o fondos marinos. Tributo a Tanguy, Klee o Miró, entre pentagramas que transitan de la emoción a la pureza.

Gestos, secuencias de vacío y explosiones cromáticas aparentemente sencillas, en los límites referenciales de un cierto aret óptico, con algunos guiños o trampantojos visuales, las imágenes se suspenden sobre un espacio en gestación, naciente, vibrante, que apuesta por su proximidad al origen, a las fuentes del arte, al conocimiento íntimo de la pintura va más allá de cualquier virtuosismo o simulacro de representación; universos compuestos por redes donde Broto inserta una y otra vez, obsesivamente, esas formas características, que permanecen inalterables en el tiempo.


Constelación musical

Artículos relaccionados

Deja un comentario

*Requerido