Exótico | Arte en Asturias

Exótico

junio 15, 2013 Sin comentarios »

(A.A.R.)

La exposición ‘El artista viajero de Gauguin a Klee, de Matisse a Ontani’, en el Museo de Ravenna , analizaba hace años el mito de lo exótico en el arte europeo. Demostraba que el artista debe ser viajero para admirar la cultura de su tiempo, pero también viajero entre la historia del arte y sus íntimas miserias, perdiendo miedos personales y arriesgando, si es posible, un poco más cada mañana.

Dicen que el viaje es un excelente estímulo para el escritor y que la sed de viaje es un síntoma de inteligencia. Pero, con la que está cayendo, la cosa es un lujo, y hacen falta estímulos y fantasías para alimentar la experiencia.

Siempre nos quedará la lectura, o sea, el viaje de quienes no pueden tomar el tren. Todo es posible en las páginas de un libro o en un cuaderno de artista como los que se exponen estos días en el CCAI de Gijón. Un largo viaje comienza con el primer paso y, con frecuencia, lo mejor del juego es disfrutar el antes de la partida, y el después de la llegada.

A veces, la cosa es exótica, pero no es atractiva ni fructífera. A veces el viaje es menos excitante que el ‘striptease’ de un mejillón, más agobiante que Darth Vader con un megáfono, más triste que un pájaro con vértigo. Yo, por ejemplo, pinché una rueda ayer, viniendo de Madrid, tardé dos horas en cambiarla y luego me atropelló un gato (me atropelló, sin duda; emergió de la nada, mi coche se abolló, mi corazón perdió vida y el felino se fue sonriendo). Quizás por eso, hay quien afirma que viajar es el paraíso de los necios, y que es mejor hacerlo sin salir de casa. Pero esa es otra historia.

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