Ferrero, en el cuarto oscuro | Arte en Asturias

Ferrero, en el cuarto oscuro

diciembre 11, 2012 Sin comentarios »
Ferrero, en el cuarto oscuro

(Paché Merayo)

12 de la mañana. La luz inunda el estudio de José Ferrero. Se desliza por todo sus recodos, menos por uno. Su cuarto oscuro, una península, en la que todavía huele a revelado. Ese olor que sabe añejo en plena era digital y que es hoy más que nunca sinónimo de devoción, la que el veterano creador, uno de los más respetados de la nómina asturiana, siente por el proceso artesano de la fotografía. Le gusta a Ferrero, que ayer abrió de par en par su estudio a AlNorte, mostrando sus archivos y también sus probetas, evitar la respiración inmediata de la imagen captada. Goza del tiempo que permanece escondida en el negativo hasta que él, con sus manos, la deja escapar, posándola en el papel. En sus fotos, sin escondrijos, ni trampas, hay tiempo. Horas mirando el objetivo, esperando a que pase la nube, que la gota de agua refleje el paisaje, que el gesto retrate al hombre o que la silla deshabitada hable de su habitación. Le gusta también a Ferrero mostrar esos tiempos, que ya son décadas.

Ayer, colocado frente a una mesa, en medio del plató que ha montado en su estudio, provisto para saludar el sol y evitarlo con un sencillo gesto -también artesano-, puso ante los ojos de quienes respondieron al envite del taller de AlNorte todo un arsenal de imágenes. Toda una cartografía de territorios, que a partir de enero le representará en Madrid, en la sala Utopía, donde se prepara una retrospectiva de su obra. Construcciones, torsos, retratos (dos singulares de Ricardo Mojardín y de Pablo Maojo, en lo alto de una escultura que ya no existe en la playa de Rodiles), horizontes, troncos… Mientras muestra las fotos habla de los años que han pasado por ellas. De lo bien que se conservan. De los papeles que han desaparecido del mercado y, para responder la curiosidad de quien observa, del contexto que las rodea. Las primeras son en35 milímetros. Las que llegan después son de formato medio. Todas en blanco y negro. Solo una pequeña serie, «anecdótica», dice, lleva color. Y del plató Ferrero pasa al archivo. También ahí empieza a sacar fotos. Ahora ya enmarcadas. Primero de unas cajas, diseñadas por él, como colecciones completas. Después de los estantes. En el trayecto muestra su serie dedicada a los museos y Lydia Santamaría, la directora del Barjola, que hace la visita, se interesa profundamente por ella. Próxima parada, quizá, el museo.

Y las visitas a talleres de artista de AlNorte siguen. El jueves, en Gijón, con Paco Fresno.

 


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