Ficciones y realidades | Arte en Asturias

Ficciones y realidades

julio 17, 2016 Sin comentarios »
Ficciones y realidades

:: ángel a. rodríguez
Continúa en Oviedo, en el Museo de Bellas Artes, la exposición ‘Arstusia’ del fotógrafo catalán Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), compuesta por 60 imágenes sobre cajas de luz en distintos formatos, inspiradas en el paisaje, la arqueología industrial, la idiosincrasia y el panorama socio-cultural de nuestra región a partir del proyecto ‘Miradas de Asturias’ que organiza la Fundación María Cristina Masaveu Peterson desde 2010. Se trata de una iniciativa de largo recorrido que permite a los autores elegidos por esta institución plasmar su propia impronta formal, conceptual o estética partiendo de las sugerencias que proporciona el tejido asturiano, sin fijar dogmas ni pautas institucionales, para configurar originales compendios de sabores y saberes fotográficos.
Registros simbólicos

En ese empeño, Fontcuberta ha planteado una exposición que asume la imagen como génesis conceptual jugando con anagramas, alfabetos, ficciones y realidades conjugadas magistralmente, en la línea habitual del autor catalán cuya facilidad para integrar claves semánticas se nutre aquí de numerosos registros simbólicos, poéticos y dialécticos, aprovechando la compleja geografía astur, con sus gentes, sus ruinas industriales, sus rincones ocultos y sus infinitas texturas que, entre otras cosas, le han permitido diseñar un excepcional libro de artista y recibir el premio a mejor edición nacional en el reciente Festival PhotoEspaña 2016, en Madrid. Este volumen tan especial se compone de fuentes de las fototecas asturianas y se enriquece en esta primera parada de ‘Arstusia’ con una instalación ‘site-specific’, en el atrio del Museo de Bellas Artes, sutil metáfora de la lógica y de este inusual vínculo que se completa en el lujoso catálogo de la muestra.

Juega Fontcuberta en ‘Trauma’ con imágenes enfermas, negativos y positivos deteriorados, que albergan una eficaz relación de armonías plásticas. Lo mismo hace en las piezas producidas y expuestas ahora en la ‘cueva’ oscura que el artista y la Fundación María Cristina Masaveu han configurado dentro del museo. Se trata de una aportación escenográfica imprescindible para mantener el efecto visual de las 60 piezas cuyo abigarramiento en ese angosto espacio, de otra manera, limitaría la fuerza del proyecto.

El recorrido simula una suerte de mina de carbón o paseo mitológico que recuerda sueños imposibles de la lejana infancia y sorpresas diversas, entre eficientes trampantojos (maquetas de módulos ferroviarios, naves espaciales, dinosaurios artificiales…) y rotundas verdades (aliviaderos abandonados, depósitos de agua, nostalgias vegetales, vestigios románicos y góticos…), recuerdos de una Asturias que languidece al tiempo que renace una y otra vez brillando intensamente, estímulo incansable de esta tierra acostumbrada a reinventarse periódicamente para resurgir de sus propias cenizas.


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