Fragmentos vitales | Arte en Asturias

Fragmentos vitales

agosto 31, 2016 Sin comentarios »
Fragmentos vitales

La sala del complejo cultural As Quintas, en La Caridad, presenta una pequeña retrospectiva de Luis Fega

 

 :: ángel a. rodríguez

«El arte no debe ser el regazo acogedor de lo inteligible, esa no es su función, al contrario, su razón de ser consiste en adentrarse en territorios desconocidos», subraya Luis Fega (Piantón, Vegadeo, 1952) para justificar por escrito su leitmotiv creativo, que se simboliza perfectamente en la exposición individual que el artista asturiano presenta estos días en la sala As Quintas de La Caridad (El Franco) y que se compone de ocho pinturas, doce ‘collages’ y otros tantos ensamblajes realizados en los últimos años. Una pequeña pero coqueta muestra retrospectiva del pintor organizada en este entusiasta centro cultural que impulsa una pequeña pero entusiasta asociación cultural de la pequeña localidad del occidente asturiano.

Pintura pura

Ha querido Luis Fega reunir aquí un conjunto de fragmentos y sugerencias para definir su voz, sobradamente conocida dentro y fuera de Asturias hace cinco décadas. Y ha querido reinvindicar también su autonomía vital, su fe en la pintura pura, su convencimiento de que no es posible separar el contenido de la forma porque, según él, lo determinante no está precisamente en lo narrativo. Lo esencial es la vitalidad, el trabajo diario, la constancia y la alteración de cualquier conformismo. «Esto, a fin de cuentas, en caso de existir, solamente es un pretexto para crear la obra», dice.

No en vano, la solidez de tales convicciones ha permitido a Fega mantener su proceso expresivo todos estos años y patentar una y otra vez esa singularidad que le define.

Pinturas de grandes manchas gestuales conjugadas mediante la sublimación del color, el reposo puntual de las geometrías y la energía desbordante de los gestos que, generalmente negros, surcan sus telas y papeles. ‘Collages’ pequeños que concentran las mismas transparencias, grafismos y síntesis de espacios de las grandes pinturas, conviviendo con esa acción de pintar casi innata, de raíces paisajísticas y juegos lúdicos que asumen el arte, simultáneamente, como una investigación estética y ética. «La pintura posee un lenguaje con un código y un alfabeto particular y, como tal, posee la capacidad de comunicar, de transmitir emociones. Ella es quien mejor nos dice», señala, volviendo a rastrear sus emociones.

Pero, sin duda, en esta exposición lo que más llamará la atención son sus ensamblajes, en pequeños y grandes formatos que, incluso, se apropian del espacio expositivo ocupando suelos y paredes de manera expansiva, con maderas, metacrilatos, pigmentos, cartones y resinas. Piezas que se convierten en extensiones volumétricas de sus cuadros bidimensionales, como nuevas conjugaciones donde se manifiestan una y otra vez esas ideas del pintor sobre el significado de un arte que, como suele decir, «no se nutre de certezas» porque el lenguaje visual es ese ‘algo más’ impredecible, esa comunicación que la pintura solamente transmite desde sí misma.

La sala del complejo cultural As Quintas, en La Caridad, presenta una pequeña retrospectiva de Luis Fega

 


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