La existencia posible | Arte en Asturias

La existencia posible

julio 19, 2013 Sin comentarios »
La existencia posible

(:: á. a. rodríguez)

Mientras prepara varios proyectos internacionales y su esperada exposición ‘Fukushima, Flores de Invierno’, que el próximo otoño se presentará en la devastada ciudad japonesa y después pasará por la Embajada de España en Tokio, el madrileño José María Sicilia (1954) sigue capturando ‘El instante’ en Gijón con la galería Gema Llamazares, que se ha visto absolutamente ‘iluminada’ con las hermosas composiciones del pintor. La muestra mantiene esa singularidad que le dio a conocer en los años ochenta, como miembro destacado de aquella generación de artistas que rompió moldes en nuestro país (Barceló, Broto, Campano…) y también incluye sus inquietudes más recientes, dominadas por esa necesidad madura de apreciar, analizar y entender cada detalle de la vida, más allá de la anécdota, recomponiendo los momentos que nos ocupan.

Para el proyecto japonés, Sicilia recogerá otras disciplinas, como el sonido humano de aquella tragedia, con voces de los supervivientes del tsunami extraídas de vídeos subidos a internet, y con testimonios de residentes,premoniciones y consecuencias que arrasaron la ciudad nipona. Aquí, con su primera exposición individual en Asturias, el Premio Nacional de Artes Plásticas 1989 nos brinda (sobre papel Japón) toda la delicadeza existencial posible. Es un extraño laboratorio de evocaciones y nostalgias, iconos, gestos y colores que emergen sutilmente del soporte, de manera casi impredecible, como últimos suspiros del taller del artista.

Decía Espinoza que toda idea del mar puede hallarse en una sola gota de agua. Es difícil comprender, pues, por qué se desarrollan unas sensibilidades en vez de otras, por qué algunos artistas mantienen intacta la energía y la emoción estética que inunda sus obras. Sicilia sabe que la obra perfecta es imposible, que la imperfección es un bien necesario, y lo constata dialogando con las imperfeccionesy evitando los dogmas. La idea de ‘la nada’ es crucial en su trabajo, con lecturas casi espirituales, metáforas y alegorías que hablan de la vida y la muerte, el alma, el renacimiento de la mente, la preocupación por el color, las texturas, la luz y las sombras, huellas inmateriales de lo corpóreo. La capacidad del ser humano para ‘rezar’ al espacio es infinita. Por eso, la belleza de estas pinturas no reside en el contenido, sino en el espacio y la memoria que albergan.


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