La nueva dimensión | Arte en Asturias

La nueva dimensión

noviembre 30, 2011 Sin comentarios »
La nueva dimensión

Cuando uno abre sus ojos en este amplio y luminoso estudio del barrio de El Coto, en Gijón, nace una nueva dimensión. Estamos en una época mixta, entre ayer y mañana, con espontaneidad y buen humor en el ambiente. Quizás sea su armónico contraste entre el mobiliario ‘seventies’ y las tecnologías de última generación, con espacios repletos de equipos multimedia y música electrónica, creando ambientes. Un taller ‘site-specific’ para una pareja que no para de procesar nuevos proyectos.

Es el ‘work in progress’ cotidiano del colectivo asturiano Fiumfoto (Cristina de Silva y Nacho de la Vega), centrado en la videocreación y las instalaciones visuales, que desde 1999 viene aportando su personal concepción de la realidad y de la experiencia artística al circuito nacional. Se dedican, además, a comisariar y producir certámenes, como Arenas Movedizas o el L.E.V. Festival, ya consolidados. Como artistas suelen centrarse en el desarrollo de vídeos, la organización de directos, la escenografía visual y la fotografía. En los últimos años se vienen encargando también de coordinar los LABConciertos, en la Universidad Laboral.

Su primera exposición fue en la sala del Conseyu de la Mocedá hace doce años, y posteriormente ocuparon un ‘Proyect Rooms’ en Arco 2000, con la galería Vértice. Otros trabajos incipientes fueron ‘Ego tv’ y ‘Homoacuaticus’, extraños ‘seres’ que, entre lo humano y lo tecnológico, se presentaron también a encuentros como ‘Situaciones’, de Cuenca, o a ‘La casa de cactus’, en Mallorca. En 2003 ganaron el Premio Astragal con su ‘Cabina de transformación’, que presentaron en Gijón y Bilbao.

Después su carrera se intensificó con exposiciones en galerías y centros de arte. En los dos últimos años han hecho colaboraciones con músicos como Óscar Mulero o Elle Belga, y directos audiovisuales como el proyecto Plataforma (junto a Ramón Prada y Komatsu) o el ‘Light & Dark Av Set’, también con Mulero. «Nuesta última pieza es un vídeo monocanal», dicen. «Está creado con la técnica del ‘found footage’ y se titula ‘The beggining of the end’. Lo acaban de seleccionar para el festival VAD de Girona». En su participación periódica en diversos festivales de visuales y música electrónica, y en la codirección de eventos, denotan la misma solidez y claridad de ideas que en sus obras. Bajo tales premisas, Cristina de Silva y Nacho de la Vega declaran referencias más o menos directas, como la cultura ‘punk’, el ‘collage’, el ‘pop’, la cartelería rusa, la música electrónica, el falso documental y, en general, todo lo que contenga interferencias.

«También el cine mudo y la ciencia ficción, Saul Bass, el surrealismo y el futurismo; artistas como Nam June Paik, Duchamp, Man Ray y Oskar Fischinger; colectivos como Coldcut, Transforma, Anti vj, D-Fuse o mk12; sellos como Raster Noton; el cine de Fritz Lang, Sam Peckimpah, David Lynch, Cronemberg o Duncan Jones; William Burroughs, la publicidad de los años 50, la época prenuclear, los planos arquitectónicos… ». Instantes y emociones que han sido claves en el desarrollo de su carrera. Hubo otros momentos decisivos. «Quizás, la actuación en la Expo de Shanghai con el espectáculo Keltikhé 2.0, junto a Ramón Prada y Roberto Junquera, o la que hicimos acompañando a Nosoträsh en la última edición del Primavera Sound. También la instalación en Laboral, dentro del proyecto ‘En residencia’ comisariado por Mark Rees. O la obra ‘Homovidens’ en sus diferentes versiones. «Esos instantes son algo más experiencial que práctico, por decirlo de alguna manera. Si disfrutamos durante el trabajo ya nos damos por satisfechos, más allá de que las piezas tengan más o menos éxito».

Una de sus últimas exposiciones desarrollaba metáforas a través de la ‘bailarina mutante’, una mujer en danza permanente, fantasiosa, pero infeliz en su frustante vuelo. Aquel ‘viaje’ vital se exponía en El Hervidero, de Gijón. Poco después presentaron el video ‘Y entre sus pies y la tierra se abre un abismo’, que formó parte de una retrospectiva sobre videoarte español en la galería Na Solyanke de Moscú, en junio, y estará en Laboral hasta primeros de octubre, junto a una serie fotográfica.

No es la primera vez que Fiumfoto plantea estas temáticas. Es una pauta permanente, que emerge incluso cuando ejercen como comisarios de exposiciones. Los problemas de los jóvenes son el mar de fondo para la mayor parte de sus intervenciones, que suelen apostar por creadores con una posición teórica crítica respecto al sistema. Cambiando impresiones y contactando con las asociaciones, que son otra de sus premisas.

Lo difícil, en un grupo artístico, es la propia coordinación. Pero ambos tienen clara la responsabilidad individual de cada cual frente al equipo. «Uno aporta el punto de partida, y entre los dos se madura, hasta llegar a un final. No partimos de una idea inamovible. En cada proyecto, uno de los dos toma las riendas, pero bajo la supervisión del otro. Y sin discutir (risas)». Se permiten, no obstante, la mutua crítica. «Tenemos una especie de derecho a veto. O sea, si a uno de los dos le parece que hay algo que no funciona en los videos, visuales o fotos, pues se elimina directamente. No es fácil, pero nos funciona. Realmente nos parecemos bastante; no cuesta demasiado llegar a acuerdos».

Esos impulsos se retralimentan del espíritu de los demás cuando coordinan eventos colectivos. «En el fondo son experimentos que nos gusta hacer porque percibimos potenciales a explorar». Tratan de dar oportunidades a los artistas emergentes, sin caer en la obsesión por aportar nombres conocidos. «Ahí solemos coincidir siempre. Los proyectos de comisariado se plantean como un punto de encuentro, de convivencia entre los artistas y nosotros. Dejamos mucha libertad a cada artista, una vez que se ha decidido su selección».

No es fácil hallar ‘artistas-gestores’ como Nacho y Cristina, socialmente responsables, que planteen ideas e ideales a partir de una acción global. Hacen falta esta clase de argumentos éticos que, más allá de las cuestiones interdisciplinarias, permitan la expresión sincera. Es la vía que tratan de seguir los Fiumfoto, hablando siempre en clave visual, de las difíciles armonías entre arte, sociedad, consumo y naturaleza. Lejos del malabarismo dialéctico y del discurso conceptual, su esfuerzo parte del choque entre la necesidad de rebelión y la búsqueda de reconocimiento. Y con tan buen rollo, eso no es poca cosa.


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