La raíz de las ideas | Arte en Asturias

La raíz de las ideas

septiembre 17, 2014 Sin comentarios »
La raíz de las ideas

:: á. a. rodríguez

En el trabajo del colectivo asturiano Laramascoto (Santiago Lara y Beatriz Coto)la raíz que moviliza sus ideas reside en un singular intercambio de experiencias. Porque, al margen del interesante diálogo interdisciplinar de sus trabajos, donde la tecnología es una herramienta esencial auspiciada por la fuerza del dibujo directo, ambos persiguen una huella intelectual de origen múltiple. Así, advertimos cierta intención neoplatónica en las obras que presentan en Madrid, en esta segunda exposición con la galería Liebre que han titulado ‘Mil ojos y cien oídos’. Lo tangible y lo intangible, en perfecto debate. Además, algunas síntesis racionalistas, abogando por el estudio de la naturaleza humana, su capacidad de pensamiento y sus constantes sinapsis neuronales;y también ideas empíricas, como sensación y génesis del concepto del arte. El pensamiento, en fin, como habitáculo emotivo.

Pero no nos engañemos, no estamos ante una exposición sesuda, ni pretenciosa, dogmática o alienante. Las piezas funcionan de inmediato, son plásticamente sugerentes e inteligentemente reflexivas, conjugando la capacidad de los dibujos con el irónico espíritu de las curiosas relaciones compositivas de Lara y Coto (tanto monta, monta tanto) para definir todos y cada uno de los montajes expuestos en este coqueto espacio de la madrileña calle Doctor Fourquet, que estos días está repleta de propuestas expositivas.

Sentido social

En esta ocasión, Laramascoto vuelve a emplear varios soportes aportando, por un lado, series de pequeñas estructuras de madera, que imitan la forma del teléfono móvil más laureado del mercado, sobre las que imprimen las imágenes mediante tecnología láser. Ahí fluye, una vez más, ese gesto inquieto y entusiasta de los dibujos de Lara, entre la metafísica, la crítica o el ritmo onírico. Al tiempo, las intervenciones murales, donde se aplica pintura directamente sobre las paredes de la sala para conjugarla con una exacta proyección de sus animaciones digitales, como ya habían hecho antes en Liebre, y en Gema Llamazares, y en el ‘stand’ de Espacio Líquido en la pasada edición de Arco, y poco después en la sala 1 del Centro de Cultura Antiguo Instituto. Ahora las instalaciones funcionan especialmente bien, llegando a su cénit en la obra más ambiciosa del conjunto (’La raíz de las ideas’), al fondo de la sala, donde dos seres se conectan mediante redes ‘vegeto-neuronales’ compartiendo pantallas, intercalando estímulos y lanzando una sentida metáfora que parece homenajear, o quizás reivindicar, la necesidad de mantener contactos colectivos sin perder la individualidad. Ahora, como otrora, Laramascoto se nutre de sinergias entre la tradición y la actualidad, lejos de cualquier intención meramente decorativa.

Su evidente ‘sentido social’, que ya advierte el texto de Semíramis González en la presentación de la muestra, es clave en la obra reciente de Laramascoto, como lo son las realidades inmediatas no perceptibles por los sentidos, que traspasan la experiencia y que definen, de algún modo, la filosofía. No en vano, ambos viajan de lo concreto material hacia lo concreto supramaterial, de lo particular a lo universal, incidiendo en la base del conocimiento filosófico, planteando interrogantes para que el espectador busque respuestas y procurando comprender la realidad en su contexto cotidiano. Es, en su caso, un contexto joven, que respeta la memoria y bebe de la historia sin renunciar a las redes sociales, analizando la materia desde múltiples horizontes, entre el ayer y el hoy, empleando cerebro y manos para configurar cada pieza, concebidas en pequeños formatos por aquello de que (por suerte o por desgracia) en una sala comercial también hay que vender y, por tanto, hay que facilitar las cosas.


La raíz de las ideas

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