La sutil decadencia | Arte en Asturias

La sutil decadencia

agosto 2, 2014 Sin comentarios »
La sutil decadencia

:: á. a. rodríguez

El arte español actual tiene dificultades para hacerse notar y nuestro sistema tampoco ocupa un papel claro, ni radical, ni mucho menos dominante en el circuito europeo. Los nuevos proyectos se ven en la obligatoriedad de situarse en ese lugar intermedio para el diálogo y la interculturalidad donde se ubica el arte global de nuestros días, entre la imposición de reglas arbitrarias pero propias, por un lado, y la tiranía de las reglas sociales por otro.

Dice Jaime Rodríguez, impulsor de la exposición ‘La sutil decadencia’, que ofrece este verano el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés (CMAE), que los artistas seleccionados en este proyecto veraniego se mantienen «vitales», lo cual no es poca cosa. Porque, más allá del pesimismo o el positivismo del comisario, que ha contado en el montaje con César Naves y María Castellanos, esta aventura colectiva y altruista cuenta con dieciocho jóvenes (y no tan jóvenes) autores que se nutren de los cimientos del pasado, de la metarrealidad, de los vaivenes políticos y otros pretextos para hacerse eco de una «presentación melodramática del presente capaz de narrar el escándalo de la realidad, la pérdida de libertad, y de otros derechos». Se trata, en fin, de un cúmulo de intenciones expresivas con lecturas dispares, inspiradas en imágenes, reflexiones, idearios y estéticas conocidas para plantear soluciones críticas, revisionistas, en clave mayormente figurativa, y diversos soportes y formatos.

El colectivo ‘uh513’ (María Castellanos+Alberto Valverde), ganadores de una beca AlNorte de EL COMERCIO en 2012, presentan el vídeo ‘El observador incómodo’ que recoge acciones llevadas a cabo por distintos personajes, en clave rítmica y repetitiva, aportando certeras reflexiones acerca de los cánones cotidianos. Es la obra más potente de la exposición junto con la instalación de Fernanda Álvarez (‘Un simple vestido de fiesta’), tan sutil como acongojante, interpretando su escenografía de la ausencia.

Hay, además, varias propuestas pictóricas, de tensión dramática y narrativa, que levantan la energía plástica del conjunto expuesto en este complicado espacio del centro municipal avilesino. Son montajes individuales con sugerencias más o menos comunes, que derivan desde las delicadas composiciones de Patu Inlán, Mirem Materola o el propio Jaime Rodríguez a los ritmos coloristas y ‘pop’ de Adriana Rodríguez, Mónica Ezquerra, Manu Griñón o Pablo Pons, donde las palabras derivan en símbolos y viceversa, jugando y ‘conjugando’ experiencias diarias. Con mayor calado expresionista funcionan las piezas de Javier Soto y César Naves, muy contundentes, rotundas, repletas de mensajes sobre la libertad o los vaivenes existenciales bien resueltos. La ironía, el sarcasmo, el miedo o la duda desvelan los intereses de las pautas tragicómicas que proponen Aditi Lago, Tamara Norniella, Nacho Suárez, Bernardo Guerra o Breza Cecchini. Al margen, la «latente sensación de la intuición» de Sofía Santaclara se transmuta en una instalación diseñada mediante recursos fotográficos y otros elementos que tratan de descontextualizar la tesis expositiva y lanzar, si cabe, otros alegatos igualmente entusiastas, en un conjunto ecléctico que merece la pena visitar.


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