Lampíridos virtuales | Arte en Asturias

Lampíridos virtuales

octubre 18, 2014 Sin comentarios »
Lampíridos virtuales

:: á. a. rodríguez

Las recientes instalaciones de Carlos Coronas llenaron a principios de año la Mustang Art Gallery de Elche, sorprendiendo a propios y extraños por su capacidad para ocupar el espacio a través de la luz y su energía emotiva. Ahora, en la galería Guillermina Caicoya de Oviedo, el artista asturiano exhibe nueva formas que se han extendido por paredes y suelos como si estuviesen vivas, homenajeando a esa familia de lampíridos en los que se inspira la propuesta.

En esta renovada conjunción de ‘Lampyridae’, Coronas juega con la idea de esas 2.000 especies de ‘luciérnagas’ de atracción sexual bioluminiscente, pero su original solución formal rinde también tributo a los letreros luminosos, los ‘leds’ y las pantallas de plasma, con grandes estructuras poligonales que incorporan tubos de color (neón y argón) y alteran su intensidad mediante sistemas electrónicos. De nuevo la luz como arquetipo y como esencia del trabajo, la misma que habita estos días su sugerente pieza en la sala SabadellHerrero, dentro la exposición colectiva ‘6 pinturas’. Y de nuevo los entramados ópticos y emotivos de esta ‘pintura sin pintura’ de Coronas, que trasciende las dos dimensiones con fuerza, y que el artista viene explorando hace dos décadas con volúmenes complejos que conjugan líneas, colores y proporciones sutil y delicadamente, entre conceptos casi musicales, amigos también de la arquitectura y la construcción poética.

Una vez más, Coronas logra integrar con inteligencia sus piezas en la sala y en las retinas del espectador, configurando esa imagen múltiple que, sin palabras, nos llena de un sinfín de matices. Le mueve, quizás, esa pasión por la línea que antaño fue hermoso temblor en las manos de Rohtko, reducida acotación en Reinhardt, orden y dislocación para Scully o fulgor en Ryman, Lewitt o Flavin.

«Después de la noche / al alba, se modificaron / los ángulos. / Entonces, avancé por la / penumbra», escribía Pablo Palazuelo. Sus palabras bien podrían ilustrar esta exposición, donde los destellos de estos ‘insectos virtuales’ se armonizan con la maraña de cables empleados para brillar, en ese diálogo permanente con el entorno y en este complejo y atractivo proyecto ‘site-specific’, como compilación efímera de recursos plásticos muy bien resueltos.


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