Reflexión e intuición | Arte en Asturias

Reflexión e intuición

agosto 2, 2014 Sin comentarios »
Reflexión e intuición

:: á. a. rodríguez

Hace poco más dos años que se fue en silencio, tal como vivió, pero su obra no pasará inadvertida gracias al apoyo de algunos amigos como el pintor José Arias, uno de sus maestros y primeros mentores, gestor de la exposición ‘Una propuesta existencial’ que presenta estos días el Museo Evaristo Valle, de Gijón. Se trata de una selección de 48 pinturas, dibujos, estampas digitales y fotogramas de Alberto Junquera (Gijón, 1963-2012), fallecido prematuramente a los 48 años.

Alberto Junquera González (él solía insisitr en que empleásemos sus dos apellidos)había estudiado Ciencias Empresariales en su ciudad natal y, a mediados de los años ochenta, tras pasar por los talleres de Arias y de Fernando Redruello, comenzó su andadura creativa. Desde 1991 realizó una veintena de exposiciones, entre ellas, una importante individual organizada por EL COMERCIO en la Escuela de Hostelería de Gijón (del 21 de noviembre al 12 de diciembre de 1997) que tuvo bastante repercusión pública en Asturias. Ese mismo año expuso en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, y en 1998 realizó una de sus últimas exposiciones, en Litografía Viña, siendo seleccionado en varios certámenes regionales.

Su obra se concebía desde la intuición y la razón, en dinámicos equilibrios que no buscaban la pintura complaciente sino la esencia de las cosas. Esta muestra le rinde tributo reuniendo esos registros, en distintos soportes. Estudioso de la herencia de las vanguardias históricas, analizaba pacientemente todo cuanto tenía que ver con el arte, con una postura comprometida, reflexiva y sensitiva, huyendo de la mímesis. La espontaneidad y el gesto eran otros compañeros constantes de sus viajes.

Con estas premisas Alberto Junquera González solía utilizar, a veces, materia pulverizada sobre papel, aprovechando como soporte hojas milimetradas que hacían las veces de geometrías de fondo, acotando el tiempo y el espacio. La mancha y el color, siempre sutiles, contrastan aquí con formas obtenidas mediante plantillas.

En sus pinturas trataba de evitar referencias, aunque la abstracción lírica y los ritmos de Zóbel se percibían en su quehacer. Desechaba numerosos trabajos y era muy exigente consigo mismo. Su pequeño hogar-estudio, en la gijonesa calle Príncipe, era el refugio para muchas noches de lecturas, con los ensayos de Kandinsky y Wittgenstein como libros de cabecera. Allí guardó durante años varias piezas sobre madera, de considerables dimensiones, que no lograba exponer públicamente y que han sido incluidas en esta exposición. Con acrílico y óleo, muy diluidos, las tablas aprovechan sus vetas apoyándose en juegos lineales y notas cromáticas. Reflexión y tensión, sintetizando la naturaleza y los factores intelectuales, como en sus últimos ensayos, donde las técnicas digitales mantuvieron intacta esa llama experimental y emotiva.


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